3 jul 2012

Palabras

Hay momentos en la vida en los que las palabras deciden quedarse trabadas en lo más profundo del cerebro, y de ahí no salen. Ahí es cuando nos damos cuenta de lo importantes que son. Nos damos cuenta de que sin ellas no somos más que trozos de carne con sentimientos secretos. Hoy yo me he dado cuenta de ello.
Estaba ahí, primero a un metro de la persona a la que debía hablar (a solo un metro) y aún así fui incapaz de  decir algo que no tuviera que ver con esa estúpida película. Poco a poco, centímetro a centímetro se ha ido acercando a mí y cuando ya nos rozábamos me quedé muda. Ni una palabra salió de mis labios, sellados desde el más profundo rincón de mi cerebro. Debía haber empezado con un: "Quiero hablar contigo, es importante" y haber seguido por la sugerencia que lleva días rondando mi cabeza. Pero no ha habido manera, no he sido capaz. Ahora veo lo estúpida que he sido creyendo que quizá esto pudiera desembocar en algo más. Esto no tiene futuro, no tiene futuro porque yo no soy capaz de hacer una maldita pregunta de la que sé que la respuesta será afirmativa. Mi maldito miedo y el inútil de mi nerviosismo me han jugado una mala pasada. Y yo sólo puedo pensar en lo tonta que he sido.Sé que puedo tenerle y aún así, el miedo que nos han inculcado en este maldito sitio me ha llegado tan hondo que no he sido capaz. Hemos arriesgado mucho al escaparnos del campamento base y llevarnos con nosotros la pequeña televisión, para luego rajarme. Si nos llegan a pillar fuera de la cama, nos hubiéramos metido en un buen lío. 
En fin, creo que voy a dormir un rato, necesito descansar, mañana hay que hacer muchas cosas en el campamento.

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